¿No me va a curar este catarro?

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La Medicina evoluciona sin descanso, sorprendentes trasplantes, cirugía robóticas, telemedicina, APP`s y fármacos de todo tipo, esto dificulta que nuestros pacientes logren concebir que después de tantos avances que se han conseguido, no haya nada que te cure un resfriado o catarro común.

Un gran número de pacientes acude a Urgencias del SUE Archena para que les curemos un catarro y a menudo durante la entrevista clínica suele surgir alguno de estos cuatro argumentos que intentan dirigir nuestra decisión terapeútica.

Primero comienzan la consulta con el clásico, “estoy muy mal necesito algo fuerte que me cure este resfriado”. Después de redactar la enfermedad actual, le realizamos la exploración física y como en la mayoría de los casos no presenta complicación alguna.

Antes de que nos sentemos nuevamente, el paciente usa su segunda carta, “yo es que no puedo faltar al trabajo”, sabemos como está el panorama en España, y esto a veces sacude nuestra sensibilidad.

Respiramos profundo y le explicamos el resultado de su exploración y el curso natural que tendrá la enfermedad, entonces usan la tercera carta, una pregunta con sabor a reproche “pero entonces, ¿no me va a pinchar?”.

Debemos comprender que el paciente cuando acude a nuestra consulta viene con un objetivo en mente, y tú aunque le explores aparatos que no sabe ni que existen y le expliques en detalle su diagnóstico y tratamiento, no lograrás que el usuario se vaya contento si no ha conseguido lo que buscaba, es más, seguro que si se realiza una encuesta de satisfacción no saldrías bien parado. Los pacientes de esta época son usuarios o clientes (ya hablaré sobre ello en algún post) y requieren un producto o servicio que si tú no se lo das, poco les va a importar el resto.

Que opciones tenemos, sólo dos: seguir dedicando tiempo a informar y educar al paciente o intentar satisfacer sus necesidades pautando un tratamiento que sabemos que no les aporta beneficios. Gracias a la profesionalidad de nuestro personal sanitario esto último no es lo que predomina.

Cuando comenzamos a escribir las recomendaciones terapeúticas, es el momento elegido por algunos pacientes para usar la cuarta y última carta, así nos recuerdan sutilmente un exitoso tratamiento prescrito por un colega “pues a mi un médico tal, me mandó un antibiótico que no recuerdo el nombre y al día siguiente estaba curada”.

Si logras resistir a esta última carta, y terminas de escribir tu tratamiento según las evidencias, ¡enhorabuena! has hecho una buena praxis. Seguramente alguno no salga muy contento de tu consulta, y tal vez, regrese mañana a Urgencias y consiga lo que busca, pero a veces quien hace lo correcto no busca ser el más popular del patio .

Estimados usuarios, un catarro al igual que su hermano mayor ‘La Gripe’, se cura en la mayoría de los casos con tiempo y cama, no hay más. Los antibióticos no actúan sobre los virus, no sólo no ayudan, sino que perjudican. Se puede prescribir un tratamiento farmacológico que mejore la sintomatología o pautar unas recomendaciones, pero no hay medicación mágica que nos ponga buenos en un día.

Compañeros, expliquemos a los pacientes las enfermedades, las alternativas terapeúticas y evidencias, aunque a veces se haga más larga la consulta, es nuestra obligación.

La Educación Sanitaria favorece el empoderamiento de los pacientes.

Espero que la próxima película de ciencia ficción, Will Smith se inyecte algo cuando esté resfriado y se cure en cuestión de segundos, zombis y extraterrestres están ya muy vistos.